miércoles, 3 de febrero de 2010

Frivolidades

Zapatos (bellísimos) con 10 centímetros de taco. Elegancia. Vanidad. Soberbia. Dominio. Molestia... (dolor) (Dolor). Hay que seguir caminando sin perder la compostura (DOLOR).
Hola, ¿sabés dónde queda la calle Zabala? Es la siguiente. Muchas gracias. (Si tengo que seguir caminando con estos zapatos voy a asesinar a alguien) (Una cuadra más...) (¿Eso es una calle en bajada? Me quiero morir.) (¿Quién me manda a mí a ponerme estos zapatos?) (¡Ah! Ahí está el edificio que busco.) (16º A, 16º A... Ah, si, acá está.) Hola, bla, bla, bla (quiero que me amputen los pies.) Ahí te abren. Gracias. (¿Dónde está el maldito ascensor?) (Ahí está...) (Por fin, sola... así puedo mirarme los pies...) (¡Tengo estigmas! Y no tengo más ampollas porque no me quedan más lugares disponibles.) (Uh, ya llegué al piso 16) (Perfecto,ya no puedo caminar) (A ver, el departamento A... acá) Rinnngg (Bueno, ¿cuando me van a abrir?) (Yo cuento hasta diez, toco de nuevo el timbre y si no me abren me voy a la mierda.) (Ahí abren, por fin...) Hola, bla, bla, bla (quiero meter los pies en una palangana) Tenés que llenar esta solicitud y bla, bla, bla (me importa un carajo lo que me estás diciendo) Listo, ya llené el formulario. Bueno, muchas gracias. (Por fin, salí de ahí) (Ah, que bien, ahora me duelen mucho más que antes los pies, si es que ese dolor es posible...) (Ahora, al ascensor de vuelta) (16, 14, matenme... 4, 2, PB) (A buscar el colectivo) (La puta madre, está a 7 cuadras.) (Si viniera un asesino serial y me dijera: -te llevo; le diría que si, con tal de no tener que caminar más) (¿Dónde habrá un kiosco? Quiero comprar Curitas.) (Allá hay uno) Hola, ¿tenés Curitas?. Si. ¿Cuánto está la caja?. $3. (Que ladrona de mierda). Bueno, dame una caja. Chau, gracias. (Tengo que buscar un lugar medio desolado para quedarme en patas y ponerme las curitas) (Bueno, justo hoy se les ocurre a todos los encargados de edificio salir a boludear a la puerta) (Bah, ya me cansé, yo me saco los zapatos en esta esquina y si a alguien no le gusta, que se joda. Total, la que tiene los pies destruidos soy yo) (Ah, pero se me hicieron mierda, estoy sangrando... y todavía me quedan cinco cuadras) (En fin, ya me puse las curitas, espero no morir antes de llegar a la parada de colectivo) (¿No puede venir un metalero con su moto y llevarme a mi casa?) (Encima tengo $4 miserables.) (Bueno, apenas me bajo del colectivo tiro los zapatos al medio de la avenida) (Si un tipo me llega a decir algo ahora, le pateo las bolas.) (Ahí está la parada del colectivo) (Ahí viene el condenado colectivo.) (Ojalá que haya asientos libres y que no sean los de adelante, porque siempre se sube una vieja y hay que dárselo...).

Última voluntad

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Un instante falta, sólo un instante

y quedará el silencio de mi voz
flotando entre ustedes, cortante cual hoz,
dictando firme mi última voluntad.

... Nunca se angustien por mi ausencia eterna:
seré como una estrella, que a la noche
brilla, pero de día oculta queda
observando desde abismos infinitos.

... Entrego a la madre tierra mis restos
y a los corazones gentiles mis bienes,
porque ellos son los que recuerdan siempre.

... Mi memoria custodiada será por
aquellos que se atrevan a valorar
la vida como yo valoré la muerte.

Los formales y el frío

Quién iba a prever que el amor...........ese informal
se dedicara.........a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa..........la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada..........la de él..............tomaba nota
de cómo eran sus ojos...........los de ella
pero sus palabras.........las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre...........o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa...........la de ella
ya el frío estaba en sus labios..........los de él
de modo que ella.............fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó...............sólo falta que me quede a dormir
y ella probó............por qué no te quedas
y él...........no me lo digas dos veces
y ella.............bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó...........en principio
a besar sin usura sus pies fríos............los de ella
después ella besó sus labios.............los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
...............................................mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.


Mario Benedetti,
en Poemas de Otros (1973)

Diario de un Paranoico (fragmento)

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13 de julio:

.......... Odio mi vida. Y me odio a mí mismo por no poder cambiarla. ¿De dónde me vendrá esta desazón? ¿Tal vez de mi inconformismo? ¿Quizá de mi agotamiento? ¿O de mi propia cobardía, esa cobardía que me inhibe ante la sola mirada de un desconocido, que me impide iniciar una simple conversación y entablar amistades siquiera ocasionales?
.......... Ninguno de los actos de mi vida están basados en la seguridad del carácter que suele tenerse ante la mínima toma de decisiones. Tal vez esta inseguridad venga de la mano de la endeblez de mi cuerpo. Soy demasiado flaco. Soy torpe de movimientos. No me gusta mi imagen. No me gusta mi cuerpo. Odio mi cuerpo. Odio todo lo referido a mi persona.
.......... Y odio a mi familia. Odio la forma en la que me tratan, como si todavía fuera un chico. me dominan sin importarles qué es lo que opino, siento o quiero. Y lo peor es que me dejo. Y cuando intento rebelarme, enojarme siquiera, ante esa forma de abuso, ellos se enojan a su vez conmigo. En esos momentos los odio con toda mi alma, y si los viera muertos no me importaría. Y eso me asusta, el verme sin sentimientos, frío por dentro como si estuviera muerto, como si nadie en el mundo mereciera mi afecto. Y entonces me siento solo, y lloro en la oscuridad de mi habitación, pero la angustia no se va, y me siento vacío, me siento frío, me siento morir...


(Nicolás Molina Campos: Diario de un Paranoico, 1971)

sábado, 30 de enero de 2010

Montaña

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Desintoxicante natural. Fuente de tranquilidad y serenidad para todo aquel que se entregue a la naturaleza.
... Caminata lenta, pausada, observando el paisaje maravilloso, alimento de la meditación intrapersonal, conocimiento interior, encuentro con el Ser.
... Senderos infinitos hacia el centro natural. Aire puro, agua helada.
... Aislamiento voluntario, paz invasora, mente en blanco...
... Om.

martes, 26 de enero de 2010

La dama del alba (fragmento)

PEREGRINA. -Ayer no sabías aún que estabas enamorada...
ADELA. -¿Es esto el amor?
PEREGRINA. - No, eso es el miedo de perderlo. El amor es lo que sentías hasta ahora sin saberlo. Ese travieso misterio que os llena la sangre de alfileres y la garganta de pájaros.
ADELA. - ¿Por qué lo pintan tan feliz si duele tanto? ¿Usted lo ha sentido alguna vez?
PEREGRINA. - Nunca. Pero casi siempre estamos juntos. ¡Y como os envidio a las que podéis sentir ese dolor que se ciñe a la carne como un cinturón de clavos pero que ninguna quisiera arrancarse!
ADELA. - El mío es peor. Es como una quemadura en las raíces..., como un grito enterrado que no encuentra salida.
PEREGRINA. - Quizá. Yo del amor no conozco más que las palabras que tienen alrededor y ni siquiera todas. Sé que por las tardes, bajo los castaños, tiene dulces las manos y una voz tranquila. Pero a mí sólo me toca oír las palabras desesperadas y últimas. Las que piensan con los ojos fijos las muchachas abandonadas cuando se asoman a los puentes de niebla..., las que se dicen dos bocas crispadas sobre la misma almohada cuando la habitación empieza a llenarse con el olor del gas... Las que estabas pensando tú en voz alta hace un momento.

Alejandro Casona

viernes, 22 de enero de 2010

Caricia perfecta

No hay caricia más perfecta que el leve roce de una mano de ocho dedos, afirman aquellos que en lugar de elegir a una mujer, optan por entrar solos y desnudos al Cuarto de las Arañas.

Ana María Shua.

jueves, 21 de enero de 2010

Cementerio de Animales (fragmentos)

"Entonces, si Cristo rescató a Lázaro de entre los muertos", había dicho ese compañero, "por mí, perfecto. Si hay que tragárselo, me lo trago. Quiero decir, puedo aceptar el concepto de que el feto de un gemelo a veces puede tragarse el feto del otro in utero, como una especie de caníbal, y veinte o treinta años después le crecen dientes en los testículos o en los pulmones como testimonio de aquel crimen, y si puedo aceptar eso creo que puedo aceptar cualquier cosa. Pero quiero ver el certificado de defunción... ¿entienden? No cuestiono que Lázaro haya salido de la tumba. Pero quiero ver el certificado de defunción original. Soy como Tomás cuando dice que sólo creerá que Jesús ha subido al cielo cuando pueda ver los agujeros de los clavos de la cruz, y tocar la herida. Por lo que a mí respecta, él era el verdadero médico del grupo, no Lucas."



Probablemente sea un error creer que haya límites al horror que puede experimentar la mente humana. Por el contrario, parece como si empezara a funcionar un efecto exponencial a medida que se espesa la oscuridad; por poco que a uno le guste admitirlo, la experiencia humana tiende, en muchos modos, a la idea de que, en una pesadilla, el horror engendra el horror, un mal crea otros males, más deliberados, hasta que al fin lo negro parece cubrirlo todo. Y la pregunta más terrorífica de todas podría ser cuánto horror puede soportar la mente humana. Por supuesto que esos hechos tienen su propia dosis de absurdo. En cierto punto, todo empieza a volverse más bien cómico. Ese puede ser el punto en el que la cordura empieza a salvarse a sí misma o a resquebrajarse; ese punto en el que el sentido del humor vuelve por sus fueros.

Stephen King.

martes, 12 de enero de 2010

Tu secreto

¡De todo te olvidas! Anoche dejaste
aquí, sobre el piano, que ya jamás tocas,
un poco de tu alma de muchacha enferma:
un libro vedado, de tiernas memorias.

Íntimas memorias. Yo lo abrí, al descuido,
y supe, sonriendo, tu pena más honda,
el dulce secreto que no diré a nadie:
a nadie interesa saber que me nombras.

…Ven, llévate el libro, distraída, llena
de luz y de ensueño.Romántica loca…
¡Dejar tus amores ahí, sobre el piano!...
De todo te olvidas, ¡cabeza de novia!

Evaristo Carriego
escritor argentino
(1883-1912)

El Incendio (I)

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Nunca se supo la razón. Simplemente había sucedido. No quedaba nada que pudiera dar pistas sobre el origen del fuego. Todo quedó en el más absoluto misterio.

... No obstante, el pueblo fue reconstruido. Se repobló con gente de localidades vecinas, quienes construyeron sus casas y sus edificios públicos con mucha velocidad.
... Al cabo de varios meses se podían ver las calles arboladas que corrían enfrente de las nuevas viviendas de ladrillo, madera, piedra y cemento en diversas proporciones, lo que hacía de aquel un pueblo bastante pintoresco, con las montañas de fondo y el río en el extremo sur de la localidad.
... Los campos fueron cultivados de nuevo, y hubo quienes dijeron que el suelo, luego del incendio, se había enriquecido con las cenizas, y creían que eso daría como resultado una cosecha veloz y abundante. Las huertas dieron tantos frutos que pronto las despensas se llenaron de frascos de conservas y mermeladas.
... El pueblo se iba haciendo popular en la zona, y fue elegido como sede para el próximo festival regional que iba a realizarse en tres meses. En esta festividad, se exponían los mejores frutos y productos de la comarca, se realizaban eventos populares de danza y baile, y se entregaban premios a los mejores en su rubro.
... Un mes antes de la fecha de inicio del festival, una luz extraña bailó en la medianoche frente a la casa de Ismael Carrigan.

viernes, 8 de enero de 2010

La sirena varada (fragmento)

RICARDO.- ¿Quién te trajo aquí? (Silencio.) ¿No quieres contestarme?
SIRENA.- No me hagas sufrir...
RICARDO.- ¿Pero no ves que yo sufro también? Te quise al principio porque parecías un sueño, y ahora me da miedo pensar que de verdad no seas más que un sueño y que te desvanezca la luz. Y es que te quiero... ¡Te quiero como no me imaginaba capaz de querer a nadie, con toda la fuerza de mis entrañas! Pero, ¿quién eres?, ¿cómo eres de verdad?

Alejandro Casona.
Escritor español.
(1903-1965)