viernes, 23 de marzo de 2012

El Árbol (II)

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... La casa se alzaba al fondo de la calle. Era la última de la fila, y estaba en un terreno demasiado grande como para poder ser mantenido por su único habitante, un hombre de setenta y siete largos años. Si bien no los aparentaba, era innegable que había vivido demasiadas situaciones (buenas y malas) como para mantenerse en perfecto estado.
... El terreno estaba limitado por un denso cerco de ligustros de un metro y medio de alto por treinta y cinco centímetros de ancho. Su follaje era de un profundo color verde esmeralda, pero era lo único que se mantenía bien allí. El resto del "jardín" (si se lo podía llamar así) estaba lleno de arbustos más muertos que vivos. La única elevación natural allí era un árbol de tres metros de alto y abundantes ramas laterales que crecía en el lado noreste de la casa. Pese al extraño hábito del árbol de curvar sus ramas hacia arriba, al anciano le gustaba, ya que resguardaba la casa y la mantenía fresca por la mañana.
... Pero también quería al árbol por otra razón. Por algo que éste guardaba, por algo que tenía abajo.
... Por algo de lo que se alimentaba.

jueves, 22 de marzo de 2012

Pórtico de Melpómene

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... Melpómene, la musa de la tragedia viene...
-¡Oh! Y esta noche el viento no sé qué ritmo tiene
solemne, doloroso... No sé qué notas huecas,
bajo el marchito bosque, sobre las hojas secas,
junto a las muertas aguas...
....................................... -Melpómene, ¿qué es esto?
Hoy tienes, más que nunca, desencajado el gesto,
frías las manos; frías como el mármol, frías
como de muerta... Cuenta qué ha sido de tus días;
cuenta por qué escondidas cavilaciones viejas
te ahonda las miradas el arco de las cejas.
Tiemblan tus senos. Cuenta por qué tiemblan tus senos
y aduérmeme sobre ellos, como a los niños buenos...
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... Estás terrible. Vierten tus pestañas severas
un tinte de violetas de invierno en tus ojeras,
y como de rosas manto de oro, tus mejillas
se alargan ovaladas, fragantes y amarillas...
Tus ojos se me antojan más negros que otras veces.
La solitaria esfinge de un páramo pareces.
¿Qué tienen tus pupilas? Hoy noto que están ellas
muchísimo más tristes que todas las estrellas.
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... Melpómene: me acuerdo de aquella cacería...
El bosque a media noche, y la mujer que huía...
Yo en pos, con ambos brazos hambrientos extendidos,
allá por los más agrios senderos escondidos;
y ella adelante siempre, jadeando de congojas,
mientras su fuga hacía crujir las muertas hojas.
¿Recuerdas? A la lumbre lunar, apenas era
como un fantasma aquella mujer de mi quimera,
que yo amaba y odiaba desesperadamente.
Después, junto a la margen sonora de una fuente,
cayó... ¡Caíste! ¡Puesto que eras tú misma! Estabas
pálida como ahora... Temblabas... ¡Oh, temblabas
como ahora!... Caíste vencida, agonizante...
Y yo rodé por tierra, desmelenado, hipante,
y comencé a besarte, y comencé a morderte,
¡como quien va a matarte, por fin, o a poseerte!...
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... Después fuiste mi sombra de mala agorería...
un lamento que pasa... una traición que espía...
un poco de crespones y de ceniza; un poco...
de miedo, de vergüenza, de pensamiento loco...
vientre preñado... boca de antojo y de lascivia...
beso que no se cumple... rencor que no se entibia...
visión de desvarío, de ensueño y de pecado...
¡Antes de que te toque, ya sé que me has manchado!
Un eco en una tumba: Eso es lo que tú eres.
¡Pero por eso mismo me buscas y me quieres!
¡Pero por eso mismo, de par en par abiertas,
están para tu paso mis consagradas puertas;
y en toda noche infame, con un amor mendigo,
en tálamos monstruosos te acostarás conmigo!
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... Es raro tu destino, trágica musa. pero...
Zeus lo manda. Zeus ha dicho: Así lo quiero.
Son para tí las aras en que doblega el toro
los coronados cuernos mientras salmodia el coro.
Es tuya aquella estatua que con un signo hace
guardar silencio, ante esa tumba en que un hombre yace.
Es tuyo, en el propíleo cada agrietado plinto;
tuyas las sepulcrales calles del laberinto.
Es tuya esa ondulante víbora que discurre,
por tanto sacro mármol por donde a dormir se escurre.
Es tuyo el eco vano; tuya la piedra rota;
tuya esa inútil agua que entre las ruinas brota;
tuyo el intercolumnio del templo derruido,
en medio de este inmenso silencio del olvido;
tuyo el carcaj que brilla con lámina siniestra;
tuyo el ensangrentado puñal de Clitemnestra;
tuya la eterna Roma que se enrojece y arde;
tuya Pompeya a solas con el sol de la tarde...
tuya la noche, tuya la sombra, hebra por hebra,
la urna que se rompe, la losa que se quiebra;
tuyo el Sit, tibi, levis y el Requiescat in pace,
y tuya toda cosa que en polvo se deshace.
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... Eres sacerdotisa de todos los que gimen:
esfinge del misterio y oráculo del crimen.
Pero sin la tragedia, sin la llaga y la herida,
sería algún suceso muy mísero a la vida.
Se ha menester el puño crispado de amargura,
y el hacha que destroza de un golpe la armadura.
Ha menester la tierra, de la sentencia inscripta
con sangre sobre el mármol funeral de una cripta.
Los campos se avergüenzan de las vitales mieses:
Ellos quisieran bosques profundos de cipreses.
¡Yo te declaro eterna, Melpómene enemiga,
Melpómene traidora, Melpómene mendiga!
Cae en mis brazos, musa; sobre mis brazos cae...
Tu llanto me refresca; tu infamia me distrae...
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... Ayer, cuando tornaba el camposanto ¡oh musa!
con la cabeza baja, con la razón confusa,
y con los ojos llenos de lágrimas, estaba
junto a mi umbral, la Muerte.
....................................... Me dijo: -Te esperaba.
Se deslizó conmigo por el zaguán oscuro,
palpando como una ebria los zócalos del muro.
Cogióme de la mano. me estremecí de frío.
Abrimos las dos puertas de un gran salón vacío.
-No, no es aquí; sigamos...
....................................... Seguimos poco a poco,
abriendo puertas, puertas...
....................................... ¡Y no era allí tampoco!
Atravesamos juntos el patio. Anduvo... anduvo...
Iba... tornaba... iba... tornaba... Se detuvo.
Era la alcoba en donde mi madre balbucía
las tristes oraciones de la viudez sombría.
Entre sus nobles manos brillaba el crucifijo.
La Muerte, en una mueca letal:
....................................... -Aquí es, me dijo.
-¡No! ¡No entres! clamaba mi súplica. ¡No entres!
¡Ciega te vuelva el Cielo para que no la encuentres!
¡Y mi rencor te muerda! ¡Y mi dolor te ladre!
-Pero ella entró, y ahora yo ya no tengo madre...
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... deja que llore, deja correr mi amargo lloro.
Unos tenemos llanto, como otros tienen oro...
Ayer, cuando mi madre finó su trayectoria,
cantaban las campanas del Sábado de gloria.
Ayer, cuando mi padre se ahogaba de agonía,
cascabeleaba el mundo y el carnaval reía.
Ahora, cuando añoro su amor y los bendigo,
profano mis recuerdos al trasnochar contigo.
Deja que llore; deja correr mi amargo lloro.
Unos tenemos llanto como otros tienen oro.
Pero lo mismo es todo. Reír... llorar... ¡Lo mismo!
Somos un río negro rodando hacia un abismo.
La diferencia es pobre. La diferencia es leve:
Una onda lleva espuma y otra onda lleva nieve.
Ved la verdad.
....................................... Yo mismo tuve una edad florida;
desparramé las horas; desperdicié mi vida.
Fui llama, y al ser llama fui crédulo y fui ciego,
porque ignoré que el humo es la vejez del fuego.
¿No adviertes mi humareda? Me quemo y me consumo.
¡Que nunca sea fuego quien tiemble de ser humo!
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... Y ahora, musa, canta lo que los dos sufrimos...
Alza tu voz sincera con que a sentir coadyuvas.
Las vides de mi verso se cargan de racimos:
¡Que sople un viento fuerte que haga caer las uvas!


Arturo Capdevila: Melpómene, 1912

lunes, 19 de marzo de 2012

El Árbol (I)

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... Crecía lentamente, pero de forma sostenida. Verano a verano, se notaba un incremento en su altura. Poco, es verdad, pero evidente.
... Hasta que llegó a los tres metros de altura. Luego se detuvo. Se detuvo a lo alto, porque había comenzado a desarrollarse horizontalmente.
... Parecía un adolescente. Alto, delgado, desgarbado. Poco a poco iba adquiriendo forma adulta. Si bien tres metros era poca altura para ese tipo de árbol, estaba bastante bien, teniendo en cuenta que estaba rodeado sólo por matas de arbustos rastreros.
... Lo que no estaba bien era la longitud de las ramas.
... Al principio no se notó, pero, luego de varios años, éstas alcanzaron un largo inusitado. Eran extremadamente largas y extremadamente delgadas. Aunque lo peor era que no sólo no se doblaban por su propio peso, sino que encima crecían curvadas hacia arriba. Como si rogaran a alguien, como si le rezaran a la luna.
... Como si quisieran atraparla entre sus ramas.

viernes, 16 de marzo de 2012

Examen

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... Al ingresar a su oficina le sorprendió encontrar a su secretaria con el vestido de su mujer. Era una prenda única, hecha a medida por una modista, de lino egipcio tostado con ribetes en rojo oscuro.
... -Eh, hola, Lucrezia -dijo, estupefacto-. Lindo vestido.
... -¿Le gusta? -contestó ella, halagada-. Es nuevo, me lo regaló una amiga.
... ("¿Una amiga?", pensó él, "Si no la conoce a mi mujer...")
... -Veo que tiene tan buen gusto como usted -dijo, perplejo, disimulando su turbación-.
... -Ay, bueno, gracias -respondió ella-. ¡Mire, ya me hizo poner colorada! -dijo, al tiempo que giraba para retirarse.
... Había una mancha de sangre en el vestido. Unas gotas, justo a la altura del muslo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

La otra espada

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... Recuérdale la angustia en el pasado
de su sombra. Consuela una honda herida
como Judas besó a quien le dio vida
y dile que su Itaca lo ha olvidado.
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... Cosecha su crueldad; verás vergüenza.
Refleja el claro espejo en la oscura alma.
Como un Dios, abandónalo con calma.
Se niega. Se retuerce. Así comienza.
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... Si en Él se miente, nombra la serpiente
seseante de Inquisición asesina.
Las astucias de Ulises son resina
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... inútil. Sin violencia. Con paciente
labio por el costado. Con un nombre
no olvidado. Así se derrota a un hombre.


Nicolás Ferraiolo

lunes, 27 de febrero de 2012

La historia de Lisey (Fragmento)

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El sentimiento que se apodera de ella..., de Lisey, la práctica, la que siempre conserva la calma (salvo quizá el día en que se ve obligada a blandir la espada de plata, e incluso ese día, intenta convencerse a sí misma, estuvo estupenda), de la pequeña Lisey, que no pierde los papeles cuando todos los demás sí los pierden..., el sentimiento que se apodera de ella es una suerte de furia inflamada y constante, una furia divina que parece empujar a un lado su mente y adueñarse de su cuerpo. No obstante, y no sabe si se trata de una paradoja o no, esa furia también da la impresión de aclararle las ideas, debe de ser eso, porque de repente lo entiende. Dos años es mucho tiempo, pero por fin se le enciende la bombilla. Lo pilla todo. Ve la luz.
... Ha estirado la pata, como suele decirse. (¿Te gusta?)
... Se ha ido al otro barrio. (¿No te encanta?)
... Está criando malvas. (Una que pesqué en el lago al que todos vamos a beber y pescar.)
... Y si lo reduces a la esencia, ¿qué te queda? Bueno, pues que la ha dejado tirada. Se ha ido por patas. Se ha largado a la francesa. Se ha esfumado como por arte de magia. Ha dejado a la mujer que lo quería con cada fibra de su cuerpo y cada célula de su cerebro no tan inteligente, y lo único que le queda ahora a ella es esta... mierda de... puñetera... carcasa.
... Y se rompe. Lisey se rompe. Mientras entra como una exhalación en su estúpido rincón de los recuerdos, le parece oírle decir PPCCN, babyluv. Ponte las Pilas Cuando lo Consideres Necesario, pero las palabras se pierden, y Lisey empieza a arrancar placas, fotografías y menciones enmarcadas de las paredes. Coge el busto de Lovecraft que el jurado del Premio de Novela Fantástica le entregó por Demonios vacíos, aquel libro espantoso, y lo arroja a la otra punta del estudio.
... -Jódete, Scott, ¡jódete!
... Es una de las pocas veces que ha utilizado esta palabra de forma tan descarnada desde que Scott atravesó el vidrio del invernadero con la mano, la noche de la dáliva sangrienta. Aquel día estaba furiosa con él, pero nunca había estado tan furiosa con él como ahora; si estuviera aquí, quizá lo volvería a matar. Está hecha un basilisco y arranca todas aquellas manifestaciones de vanidad fútil hasta dejar las paredes desnudas (pocas de las cosas que tira al suelo se rompen, gracias a la mullida moqueta..., menos mal, pensará más tarde, tras recuperar la cordura). Mientras gira y gira sobre sí misma, convertida en un tornado, grita su nombre una y otra vez, grita Scott y Scott y Scott, grita de dolor, de pérdida, grita para hacer que vuelva, que vuelva, por favor. Nada de todo sigue igual, nada es igual sin él, le odia, le echa de menos, hay un agujero enorme en ella, un viento más frío que el que soplaba desde Yellowknife sopla ahora a través de ella, el mundo está tan vacío y tan desprovisto de amor que no hay nadie en él para gritar tu nombre y traerte de vuelta a casa. Por fin coge la pantalla del ordenador instalado en el rincón de los recuerdos, y su espalda emite un crujido de advertencia cuando lo levanta, pero a hacer puñetas su espalda, las paredes desnudas se mofan de ella, y ella está furiosa. Se da la vuelta torpemente con la pantalla en las manos y la arroja contra la pared. Se oye un golpe hueco, ¡PUUUMP!, y de repente se hace el silencio.
... No, fuera cantan los grillos.
... Lisey se desploma sobre la moqueta salpicada de recuerdos, sollozando. ¿Y consigue que vuelva? ¿Consigue traerlo de regreso a su vida mediante la fuerza de su dolor transformado ahora en furia? ¿Ha vuelto Scott como agua por una tubería largo tiempo vacía? Lisey cree que la respuesta a estas preguntas es


Stephen King: La historia de Lisey, 2005.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Nocturno

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Ecléctica luz de manantial,
pilares egregios de agua celestial
donde brilla el cieno de todos los aires,
quiero beber hasta tu último suspiro.
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Dame más.
Dame más.
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Con palabras lléname
hasta saciar al mundo;
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lléname
de tí y de tus lágrimas.
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Así...
Así...

lunes, 6 de febrero de 2012

En el tren

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Cuando duermes
el mundo se mueve
dejando el pasado atrás
como un signo de rebeldía
ante lo que quizás
nunca
............. pero nunca
quisimos ser.
Podría ser que esta noche
estrellada
.................... serena
................................... incólume
sirviera para cambiar
algo
......... un poco
.......................... sólo
un poco de lo que sentimos
que no debió ser.
Mira los asientos
pero míralos
........................ bien
.................................. a cada uno
¿Duermen?
....................... ¿Sueñan?
.......................................... ¿Mueren
lentamente
...................... sin saberlo
de a poco?
¿Y quién va a decirles
a advertirles
...................................................... que se cuiden
........................... que observen
con atención
.......................... lo que tienen
.................................................... y lo que no?
¿Vos?
.................................................................¿Yo?
.........................¿Alguien?
Cuando llegue el momento
nadie
........... pero nadie
se atreverá,
y así viajamos
ignorantes
..................... serenos
...................................... incólumes
en un tren
suspendido de la nada
viajando a la nada
con una
................ última
............................. parada
.... desconocida
en medio de
........................ la nada.

domingo, 5 de febrero de 2012

Control de la ira

¡Mueran, malditos antipoetas! ¡Mueran!

sábado, 21 de enero de 2012

Acuario

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... ¿Puede ser que mi pasado me siga atormentando? ¿Puede ser que el lastre de mi vida anterior a esta fecha me arrastre y me quiera ahogar en un mar de mierda? ¿Puede ser que sigan jodiendo después de todo lo que pasó? ¿No fui claro, acaso, con mi despedida en el mes anterior? Parece que no, y esto refuerza mi teoría de que acá son todos unos energúmenos que no son capaces de planificar un futuro no muy lejano.
... Hay astrólogos para elegir a cuatro manos, gente desempleada que tomaría gustosa este trabajo para hacerles un favor, pero no, nadie se molestó en buscar a alguien y ahora tengo que hacer esta participación especial (y ahora sí que es la última vez que lo hago) y salvarles las papas del fuego para que no se terminen de hundir en la nada y el olvido. Pero esta vez tomé mis recaudos: les hice escribir un contrato en el que se especificaba que es mi último aporte a esta publicación del orto, y cuánto me van a pagar por esto. Así que esta vez todo terminará bien, por lo que:
... Los nacidos en este signo son muy independientes, pero también muy comunicativos. El arroyo de agua que cae de las vasijas del Aguador es una metáfora del fluir de las ideas de los Acuarianos, por lo que son personas muy creativas y productivas.
... Se asocia este signo (fijo) con el planeta Urano (relacionado con el cambio radical), demostrando la gran inteligencia y lógica de los grandes astrólogos de la antigüedad.
... Debido a la comunicatividad propia del signo, a la innovación y progresivismo que encarna el planeta Urano, y al glifo que lo representa, que parece una antena de televisión ( y disculpen ustedes, pero esta última razón me parece de lo más pelotuda), se asocia a los Acuarianos con las tecnologías y el avance tecnológico. Aunque no sé por qué usted no puede cambiar un simple enchufe sin que estalle toda la instalación eléctrica de su casa.
... OCUPACIONES Y NEGOCIOS: Crisis. Deberá dejar de lado sus ideales si quiere sobrevivir en el mundo. El trabajo que le ofrecen en la oficina es muy tentador, rentable y conveniente a su situación actual, no como su presente ocupación de escritor de poesía que no lee nadie.
... AMOR: Atadura. Es lo que va a tener que hacer si quiere que alguien le dé bola. Si quiere, tengo una excelente bruja para recomendarle.
... SALUD: Accidente. Tenga cuidado, de ahora en adelante. Es muy probable que, en cualquier momento, su equipo de música tome venganza por todas las veces que usted le pegó para que funcionara bien y le arroje, cual escupida de músico, los cinco CD'S que carga en su bandeja. Aprenda a agacharse a tiempo.
... SORPRESA: Será secuestrado por un OVNI. Deje la bebida ahora o nadie le creerá después.
... METAL: -Eh, ¿sí? ¿En qué lo puedo ayudar?
... -¿Usted es el astrólogo de esta publicación?
... -Sí. ¿Hay algún problema?
... -Podría ser. Queda arrestado.
... -¿Qué? ¿Por qué?
... -Por evasión impositiva y malversación de fondos.
... -¿Lo qué? Espere un momento, no puede ser, si yo no administro nada, ni siquiera tengo casa, vivo con mi madre, y...
... -¿Ésta es su firma?
... -A ver... Sí, es mi firma, pero yo no firmé esto...
... -¿Y por qué está su firma aquí, entonces?
... -No sé, alguien la habrá falsificado...
... -Bueno, pero mientras tanto tendrá que acompañarme para aclarar muchas cosas, señor.
... -¿Qué?
... -Oficial, espóselo.
... -No, suélteme, usted no puede, no...
... -Tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga puede y será usado en su contra ante el tribunal. Tiene derecho a un abogado; si no puede pagarlo, el estado le proveerá uno. ¿Entendió?
... -Sí, sí. ¿Y ustedes qué carajo miran, pelotudos?
... -Señor...
... -¡Dejen de hablar por lo bajo! ¡Ya van a ver quién va a reír último!
... -Señor, le voy a tener que pedir que...
... -¿Y vos, Cabrales? ¿De qué mierda te reís?
... -Señor, va a tener que hacer silencio.
... -¡Ah! Ya entiendo todo. ¡Esto es cosa tuya! ¿No, Cabrales? ¡Tenés que ser vos! ¡No te bancás que alguien sea honesto y diga la verdad! ¡Pedazo de forro barato, mierda con patas, infradotado! ¡Ya vas a ver cuando salga! ¡Te voy a matar con mis propias manos, ya vas a ver!
... -Señor, temo que esa amenaza constará en el expediente.
... -¡Me chupa tres huevos tu expediente, pelotudo! Soltame antes de que me la agarre con vos también. ¡Y vos, dejá de reírte, la reconcha de tu putísima madre!
... -Oficial, hágalo callar.
... -¡No te atrevas, hijo de puta! ¡Nadie me puede callar! ¡Yo soy la voz del Pueblo, y Él responderá por mí! ¡YO SO

sábado, 7 de enero de 2012

De los muchachos que por entonces conocí en las montañas, ¿quién queda vivo?

4.
Conversación que no sé si escuché o imaginé en aquellos días:
-Una revolución de mar a mar. Todito el país alzado. Y lo pienso ver con estos mis ojos…
-¿Y se cambiará todo, todo?
-Hasta las raíces.
-¿Y ya no habrá que vender los brazos por nada?
-Ni modo, pues.
-¿Ni aguantar que lo traten a uno como bestia?
-Nadie será dueño de nadie.
-¿Y los ricos?
-No habrá más ricos.
-¿Y quién nos va a pagar a los pobres, entonces, las cosechas?
-Es que tampoco habrá pobres. ¿No ves?
-Ni ricos ni pobres.
-Ni pobres ni ricos.
-Pero entonces, se va a quedar sin gente Guatemala. Porque aquí, sabés vos, que el que no es rico, es pobre.

En Días y noches de amor y de guerra, Eduardo Galeano (1975).