jueves, 29 de abril de 2010

La Mesa Verde

El sol como un gran animal demasiado amarillo. Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda.

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Me rememoro al sol de la infancia, infusa de muerte, de vida hermosa.

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Pero a mi noche no la mata ningún sol.

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La errancia, la canción de nosotros dos, tiemblo como en una metáfora el alma comparada con una candela.

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Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay dónde.

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He aquí que se estremece el espacio como un gran loco.

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Alguien demora en el jardín el paso del tiempo.

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Me alimento de música y de agua negra. Soy tu niña calcinada por un sueño implacable.

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Máscaras de la noche en qué lugar perdido que nadie más que yo conoce.

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¿Tendré tiempo para hacerme una máscara cuando emerja de la sombra?

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Invitada a ir nada más hasta el fondo.

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Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el peso de mis muertos.

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El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo tiene que quedar abajo.

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Para mejor ser el que fue, ha querellado con su nueva sombra, ha luchado contra lo opaco.


Alejandra Pizarnik.

1 comentario:

  1. Encontré este lugar de una manera un tanto rara: su dirección estaba escrita en la parte de atrás de un asiento en un colectivo de la línea 8. Y me dio la suficiente curiosidad como para entrar a ver, y ahora firmar.
    Debo admitir que me lleve una buena sorpresa =) anduve chusmeando un poco, y me gusto lo que vi. Tengo intenciones de volver cada tanto (si se me permite, claro).
    Sobre esta entrada en particular, me trajo buenos recuerdos, y me causó una especie de orgullo por poder reconocer de algún lado los fragmentos. Hace un par de años llegue a leer la poesía completa de Pizarnik, y tuve el honor de visitarla varias veces en el cementerio de La Tablada, aunque ahora la tenga algo abandonada...
    Me retiro repitiendo que es un placer haber encontrado este blog ^^

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