miércoles, 29 de diciembre de 2010

Desesperación II

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Corre el agua ligera, corre como nunca lo ha hecho y como nunca más lo hará pero no puedo detenerla, aunque mi vida dependiera de ello no puedo, simplemente no soy capaz y me arrastrará, me hundirá y me ahogará y me perderé en las profundidades azules insondables que inundan la memoria, esa frágil memoria que amenaza con quebrarse en cualquier momento, dejándonos en el más absoluto olvido.
... El miedo más grande es quedar suspendido de la inconsciencia, de la Nada Eterna, del Vacío Astral. Pero más temo dejarte sola, desamparada, triste.
... Corro hacia tí, hacia tus brazos, hacia tu amor protector pero siento como si corriera en el aire sin moverme, no puedo hacer ningún movimiento y me siento enfurecer de impotencia, de rabia de ver cómo te alejas y no puedo, oh Dios, no puedo hacer nada para evitarlo y cómo te quiero, por favor ayúdame a llegar hacia tí, no dejes que me arrastre no permitas que esto termine aquí, tenemos tanto que compartir todavía.
... Pero te veo mientras me alejo, ahí, parada, sin poder hacer nada, mientras de tus ojos corre el agua ligera, mientras corre como nunca lo ha hecho y como nunca más lo hará.

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